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La Patria nació en el norte

La Patria nació en el norte
Escondido estaré
Mientras todos me ignoren
Y no quieran conocer
Mi antigua raíz
Hoy yo soy crisol
Y aquí estoy
Mirando hacia adelante

(Gustavo Patiño, Escondido en mi país)

Cada 9 de julio, día de la independencia, todos nos acordamos de una épica descentralizada, como pasa con algunas efemérides que rescatan un pasado que el resto del año parece olvidado. Por un día el corazón de nuestra identidad nacional late lejos del puerto. Tucumán se vuelve escenario de homenajes y recuerdos, se pintan Casas Históricas en los cuadernos escolares y Mercedes Sosa suena en los parlantes de las radios. 

Sin embargo, el norte argentino es el gran ausente de las discusiones contemporáneas sobre soberanía y desarrollo. Este espacio de enorme relevancia para la historia del país, ha quedado entre medio de provincialismos y la ausencia de una mirada realmente federal. En la actualidad, no hay proyecto político de alcance nacional que esté pensando cuál es el rol estratégico del Norte en el desarrollo argentino

Las tensiones históricas entre el centro y las provincias, culminaron en la existencia de un federalismo en los papeles, que convive con una creciente concentración de recursos económicos y poblacionales en el centro del país, y en una colonización de la agenda pública por parte del AMBA. 

Pero el Norte no siempre fue periferia. ¿Cómo pasó Tucumán de ser el centro estratégico que articulaba los territorios de Buenos Aires y el Virreinato del Perú, a ser la región más relegada de la Argentina? 

Acá algunas claves histórico-políticas para pensarlo. 

Del Centro al Margen: cuando el norte dejó de ser centro

El historiador Carlos Sempat Assadourian introduce el concepto del espacio económico peruano, para hacer referencia al entramado productivo y comercial que dominó durante un tiempo significativo del periodo colonial. En este esquema Tucumán ocupaba un rol central al ser una zona de paso obligado del comercio regional. La provincia producía carros y carruajes, o sea vehículos, una industria sofisticada para la época. También se desarrolló la primera agroindustria del país, siendo hoy una de las principales actividades económicas locales. Este dinamismo económico, generó figuras políticas y culturales de gran relevancia, que realizaron significativos aportes al pensamiento argentino, entre los que podemos mencionar a Monteagudo, Alberdi, Roca, Lola Mora, y muchos otros. 

Poco más tarde, las reformas borbónicas generaron dos transformaciones centrales que implicaron una transformación en el rol que había ocupado el norte hasta ahora. Por un lado, la habilitación de otros puertos para comerciar; y la separación administrativa entre el Virreinato del Perú y el del Río de la Plata. A esto se le sumó que la burguesía porteña comenzaba a consolidar su hegemonía, con sus ideas e intereses muy distintos a los de la dirigencia norteña que perdía centralidad. Desde ese momento, se empiezan a establecer las bases políticas y económicas de la discusión futura por la organización nacional. 

Durante el período revolucionario, Tucumán, Salta y Jujuy fueron escenario de las batallas de independencia para echar por tierra las pretensiones coloniales de los ejércitos españoles a cargo de Pío Tristan. Muchas veces por desobediencia y en oposición a las opiniones de las autoridades asentadas en Buenos Aires, se libraron batallas de las más épicas del período. 

"La gente de esta jurisdicción se ha decidido á sacrificarse con nosotros" decía Belgrano ante la insistencia de las autoridades porteñas para abandonar la batalla. Finalmente, y por un cúmulo de circunstancias que incluyeron la entrega de bastón de mando a la Virgen de la Merced para los creyentes, y una sorpresiva plaga de langostas al estilo apocalipsis, Belgrano y el Ejército del Norte triunfaron en la Batalla de Tucumán de 1812; en el mismo lugar donde años después se declarará la independencia en la casa de Doña Francisca Bazán de Laguna. No fue casual entonces, que uno de los objetivos de la realización del Congreso de 1816 en Tucumán tuviera que ver con que existiera una representatividad más amplia del territorio rioplatense, además de la posición equidistante del territorio.

Pensar el norte hoy: el federalismo pendiente

Además de esta rica historia que demuestra el potencial de una de las regiones que más aportó para la Argentina independiente, hoy el Norte concentra muchos de los recursos estratégicos que demanda el mundo actual. Podemos mencionar el litio, como ícono del momento, pero también otros minerales; las condiciones excepcionales para la producción de energías limpias, la  biodiversidad y ecosistemas únicos. También supo ser la cuna de los talleres ferroviarios más importantes de Sudamérica, y hoy es una zona de frontera importante conecta a la Argentina con varios países limítrofes y vías al Pacífico. 

Cuando discutimos soberanía, cuando hablamos de futuro, no pueden estos tópicos estar ausentes de la discusión. ¿Cómo hacemos que la explotación de recursos naturales redunde positivamente en el desarrollo regional? Y más allá de que esos recursos le pertenecen a las provincias, ¿cómo se vuelca ese potencial  para tener un norte (y un país) pujante? Eso en definitiva, es pensar en clave de soberanía en cada rincón de la nación.

Las desigualdades territoriales en Argentina se siguen profundizando. Una persona que hoy nace en el interior profundo, no tiene las mismas oportunidades que alguien que nace en el centro del país, o en las zonas con gran crecimiento económico. Algunos datos grafican esta realidad, mientras que las zonas beneficiadas por el boom de Vaca Muerta  se multiplica por seis el salario promedio de provincias como Santiago del Estero y se triplica al de la provincia de Catamarca, al mismo tiempo, en el NOA y en el NEA se concentran los indicadores más alarmantes de vulnerabilidad, con 39,5% y 38,1% respectivamente (Observatorio Deuda Social de la UCA). El desbalance entre las prestaciones de servicios públicos, empleos de calidad, infraestructura e inversiones estratégicas aumentan la brecha que separa a las distintas realidades provinciales, generando un escenario de país archipiélago. Y así podríamos seguir exponiendo cómo un esquema de desequilibrios del diseño federal de la Argentina, sigue condenando la integración del Norte Grande. 

Además de recordar cada 9 de julio o cada 17 de junio cuando conmemoramos el paso a la inmortalidad de Martín Miguel de Guemes, se hace imperioso volver a traer la conversación de qué rol ocupa en el Norte en el futuro de Argentina. La independencia no sólo fue una declaración, fue también un ejercicio de imaginación política sobre el país que queríamos construir. 

Más de dos siglos después, el desafío parece ser el mismo, hoy la Patria requiere que demos vuelta la mirada, y proyectemos ese horizonte, porque como ya repetimos muchas veces nadie se salva solo